Semana del amor. Trabajos de los alumnos (VI)

Good morning, my friends. How are you?

Seguimos con nuestra larga Semana del amor, que pronto será el Mes del amor. Aún nos quedan trabajos de los alumnos que disfrutar, porque el amor es el tema universal que, sin duda, más interesa a la mayoría de los escritores de todas las épocas; desde luego, no podía ser diferente con mis alumnos.

Hemos tenido la fortuna de sumergirnos ya en varias formas de amor y desamor, todas ellas presentes en la experiencia humana casi universal.

En primer lugar, leímos el relato de Rocío Llamas, que, acorde con su precioso apellido, nos trajo fuego y sensaciones intensas. Podéis leerlo aquí:

https://vivoyescribojaimearias.wordpress.com/2021/02/13/semana-del-amor-relatos-de-mis-alumnos-i/

Luego tuvimos a Ana López, que nos deleitó con un amor tan puro y protector como el de una madre:

https://vivoyescribojaimearias.wordpress.com/2021/02/17/semana-del-amor-trabajos-de-los-alumnos-ii/

Hace unos días, Mari Cortés, pasional y poética, nos entristeció el alma con su particular visión de la ausencia, la ruptura y la nostalgia del amor que ya no está:

https://vivoyescribojaimearias.wordpress.com/2021/02/18/semana-del-amor-trabajos-de-los-alumnos-iii/

Disfrutamos también, por supuesto, con el texto en primera persona de Miren Ribera, que nos habló de la necesidad, la busca y la emoción del encuentro, como una estrella errante en la noche oscura:

https://vivoyescribojaimearias.wordpress.com/2021/02/22/semana-del-amor-trabajos-de-los-alumnos-iv/

Por último, tuvimos a Laura López en conversación con Amor, diciéndole todas esas cosas que en la intimidad quisiéramos decirle, como podéis apreciar en este enlace:

https://vivoyescribojaimearias.wordpress.com/2021/02/23/semana-del-amor-trabajos-de-los-alumnos-v/


Hoy tengo el placer de traeros el trabajo de Rosa, cuya implicación en el curso nos ha hecho mejores a todos y me ha facilitado tremendamente el trabajo; un relato precioso que espero que disfrutéis tanto como yo. Sinceramente, hacía tiempo que no leía algo tan poético, trágico y sensible a la vez. Juzgad vosotros mismos. Estoy seguro de que algunos os habéis sentido alguna vez como la autora de este imaginario diario.

Por ahora, usaremos sus propias palabras y lo titularemos…

<<Querido diario:

5 – marzo – 2020

Hoy he vuelto a ver a Marina. Hacía tres días que no coincidíamos, y temía que hubiera dejado de coger el bus por la mañana.

Desde el momento en que la vi por primera vez, con un abrigo vaquero y una mullida bufanda roja, mi corazón me dijo que era alguien especial, aunque temía que fuera un encuentro casual. Pero al día siguiente allí estaba ella: sentada en el mismo asiento y con su cabeza apoyada en la misma ventana, preciosa, con enormes ojos negros y tez morena y tersa; poco maquillada, como a mí me gustan las mujeres. 

Desde entonces, he procurado coger el bus a la misma hora, anhelando encontrarla, sintiendo que el sol brilla más luminoso en su presencia.

Ni siquiera conozco su nombre real… Decidí llamarla Marina porque su rostro dulce y su mirada casi perdida me recuerdan a la sensación de paz y tranquilidad de un atardecer de verano junto al mar.

Estos días sin verla han sido una tortura. Cientos de preguntas martilleaban mi cabeza, inventando explicaciones que justificaran su ausencia, y haciendo que mi jornada se volviera triste, sin motivación. 

¿Será amor?

Puede ser, porque hoy al subir al autobús mi corazón ha dado un vuelco de emoción al verla, con su inseparable abrigo y su bufanda roja. 

Seguro que mi cara se ha puesto del mismo color. 

Al acercarme, ella ha reparado en mí, dedicándome una ligera sonrisa y volviendo su rostro hacia la ventana. ¡Sabe que existo! Mi vida hoy vuelve a tener sentido. 

Mañana me atreveré a saludarla.

6 – marzo – 2020 

Querido diario: 

Hoy estoy feliz. He descubierto que Marina no tiene pareja.

Hablaba con alguien por teléfono. Como siempre procuro situarme lo más cerca posible de ella, he podido escuchar parte de lo que decía:

– Sí, ya sé que no pasa nada por ir sola. Pero no me apetece mucho ir a una reunión donde yo seré la única que esté soltera.

Después de un silencio ha añadido:

– Sí, si yo también les adoro. Pero sabes que nuestras locas no se cortan a la hora de preguntar. Aunque los demás no lo hagan, Héctor y Milo lo van a hacer y lo sabes. Y, además, seguro que me intentan buscar enseguida un novio o una novia entre sus amistades. 

Después de eso ha soltado una carcajada. ¡Dios! Su risa es como cientos de campanillas tintineando a la vez. Y su voz… preciosa, aunque no me imaginaba que tuviera un tono tan grave. 

¿Qué ha sido eso?  ¡¿Novio o novia?!

Me gusta que tenga mentalidad abierta. Cada vez me resulta más adorable.

¿Le gustaría alguien tan sensible y sentimental como yo?

El lunes, sin falta, me atreveré a saludarla. 

7 – marzo – 2020 

Querido diario: 

Detesto los fines de semana. Suponen no ir a trabajar, no coger el bus y no ver a Marina.

No quiero quedar con mis amigos. No estoy a gusto, porque solo pienso en que llegue cuanto antes el domingo por la noche, para soñar con el lunes y ver a mi ángel. 

Encontrarla cada mañana hace que los días sean mejores. Me llena de ilusión y esperanza. 

10 – marzo – 2020 

Querido diario:

Ha sido un día estúpido. Es el único adjetivo que se me ocurre. 

El autobús estaba abarrotado de gente murmurando sin parar. Todo el mundo hablando de no sé qué idioteces sobre enfermedades y chinos. No he podido siquiera acercarme a Marina. La he visto ligeramente; divina como siempre. 

En el trabajo también estaban todos intranquilos. No les he hecho mucho caso. Mi tiempo se limita a cumplir con mis obligaciones y pensar en ella. 

De mañana no pasa. Pienso entablar conversación, aunque sea para hablar del tiempo.

13 – marzo – 2020 

Querido diario:

Hoy ha sido un día increíble y odioso a la vez.

El asiento al lado de Marina estaba libre. Es raro, puesto que a esa hora el autobús suele ir bastante lleno. Puede que sea por las noticias que se oyen sobre una gripe extraña que ronda por el mundo. 

Da igual. He podido sentarme junto a ella. 

Me ha dedicado una de sus maravillosas sonrisas. Le he dicho hola y ¡me ha devuelto el saludo!

Solo con eso ya me he puesto nerviosa y no he sido capaz de decir nada más. 

Mi cuerpo y mi mente se han paralizado. Hasta me faltaba el aire. He comprendido exactamente lo que quiere decir la frase “se te escapa el corazón por la boca”. Ese corazón que habría querido que la boca dijera: «¡te quiero desde el primer día que te vi! Adoro cada gesto de tu rostro, tu mirada perdida, tu sonrisa y tu piel; el modo en que te recolocas el flequillo, tu voz y tu inseparable bufanda». 

Lo único que he hecho ha sido quedarme callada a su lado, aspirando su olor. 

¡Dios, qué bien huele!

Ahí estaba yo, con un vestido escogido intencionadamente porque sé que me sienta fenomenal y hasta algo maquillada – para que me viera más guapa –, y sin poder articular palabra. 

¿Se puede ser más tonta?

El lunes terminaré con esta inquietud que me deshace por dentro. Está decidido. 

14 – marzo – 2020 

Querido diario:

Han decretado un estado de alarma nacional. Esa gripe extraña parece ser que es un virus mundial, que ha puesto en jaque al país entero.

Mi jefe me ha llamado para decirme que el lunes no vaya a trabajar. La situación es complicada y sin garantías de que mi puesto no se vea perjudicado. Han cerrado mi oficina y aún está por ver si cerrarán también las otras.

Todo está en el aire, pero mi aire se ha vuelto veneno ante la idea de no poder ver a Marina. Estoy tan nerviosa que hasta he vomitado la cena. No puedo dejar de pensar en ella. 

19 – marzo – 2020 

Querido diario:

Hoy he empezado a trabajar en otra de las oficinas que tiene mi empresa. Con todas las medidas de seguridad que recomiendan y todo eso.

Lo malo es que está en el otro extremo de la ciudad. Mi trayecto diario ha cambiado y me aleja de Marina.

Me siento desolada y perdida.

Solo pienso en qué habrá sido de ella. ¿Estará bien? ¿Me echará de menos en el autobús? ¿Seguirá con su rutina de sentarse en el mismo asiento, acomodar su flequillo, mirar por la ventana y llevar su bufanda roja?

Tengo muchas preguntas que quizás jamás tengan respuesta, y un recuerdo que no voy a olvidar nunca.

Pero también tengo la promesa firme de que no volveré a perder la oportunidad de conocer, al menos, su nombre. 

Seguiré soñándola ahí, en su trono de diosa con forma de asiento de autobús, con su risa de campanillas y rodeada de todo el amor que no tuve el valor de ofrecerle. 

Ya puestos, como el futuro siempre es incierto, soñaré con encontrarme de nuevo con ella y con lo que el destino nos pueda deparar. 

Hasta pronto, Marina>>.

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