Hoy voy a contaros algo sobre la gente

Esto no es un tratado sobre los tipos de personas que hay, ni mucho menos. Cada uno es un mundo. Pero me apetece poner de relieve algunas cosas hoy, precisamente hoy, un lunes cualquiera, un lunes, que es lo mismo que decir el peor día posible de la semana. Pero un día tan bueno como otro para contaros cosas.

Hay gente que pasa de ti solo cuando no te necesita, y que aparece con muchas exigencias cuando tienen un problema. ¿A que sí? Son esos amigos o familiares que solo son amigos o familiares cuando ellos quieren. Y suelen querer solo cuando necesitan que hagas algo por ellos. Por supuesto, ese algo tiene que ser gratis y tiene que ser ya. Porque ellos lo valen. Entonces te llaman amigo, te llaman hermano. Pero si te niegas, te recordarán lo buenos que fueron contigo (¿cuándo?), o que tú no eras así, o que no esperaban eso de ti… Y si accedes, te olvidarán en cuanto termines de ayudarles. Ya está. Asunto arreglado. Adiós, muy buenas.

Hay gente a la que le das todo y que luego creen que pueden hacer cualquier cosa, ignorarte todo el tiempo que quieran, que estarás ahí para cuando decidan «volver». Para ellos, no tienes derecho a exigir nada, aunque se lo hayas dado todo. En realidad, no deberías esperar nada, porque «ellos son así». Son libres, son gente que va y viene como quiere. Tú solo debes estar ahí para cuando ellos aprecien que es el momento de volver a hacerte caso (que normalmente coincide con el momento en que se quedan solos, sin nadie más). ¿A que a este gente también os la habéis encontrado? Nota: los dos tipos descritos hasta ahora pueden mezclarse y darse en una sola persona.

Hay gente que te dice «cariño», que te sonríe, que te halaga… pero que te odiará por toda la eternidad si tienes el más mínimo «fallo» (incluso aunque desde tu perspectiva no sea un fallo). También suelen ser el tipo de gente que solo te considera su amigo cuando te necesitan para algo, pero estos pueden ser amigables o secos. Aquí hablamos de los amigables, de los amables, de los que ponen buena cara, de los que a veces podrían incluso celebrar la Nochevieja contigo, de los que se irían contigo y con tus hijos de visita a un parque de atracciones. Esta gente es muy peligrosa, porque les coges cariño, y en parte se hacen de tu lista de amigos íntimos, pero cuando ocurre el suceso (casi siempre provocado sibilinamente por ellos) no dudan un instante en usar palabras hirientes, en darte puñaladas donde más duele o en airear tus secretos personales o familiares. Esta gente puede hacer mucho daño. Si has tenido este encuentro, huye de ellos antes de que te destrocen la vida.

Hay gente que rechaza de mil maneras, casi siempre sin palabras, pero con hechos, y con un silencio ominoso, esa amistad profunda o cercana que tú les ofreces, casi siempre con palabras y con hechos. Hay gente que no quiere ser tu amigo «cotidiano», que no soporta la intimidad, que solo quieren estar solos (como si eso fuera una virtud) y que harán cualquier cosa para evitar que les llegue tu afecto, para así no tener que decirte claramente que no te corresponden. Son los amigos-piedra, que oyen pero no escuchan, que ven pero no miran, y que solo son puramente decorativos. Quizás no te hagan daño positivamente, pero te harán sufrir porque, curiosamente, tú sí quieres ser su amigo, y en cambio ellos responden con un silencio y una distancia elocuentes y dolorosas. ¿A que también conocéis a tipos así?

Y luego hay gente que es malvada, sin más. Gente envidiosa, gente mentirosa, gente-serpiente, gente-vampira, gente que no quieren que triunfes, gente que está dispuesta a hacer cualquier cosa (incluso a insultarte o agredirte) para que no seas feliz, para que no puedas vivir en paz, para separarte de tus seres queridos. Por suerte, a estos se los ve venir antes y desde más lejos. Pero cuidado, porque a veces las serpientes se esconden entre el césped agradable y fresco. Esta es una de las cosas más duras que uno aprende cuando va creciendo. Te hace dudar de los demás y te arranca la esperanza de encontrar gente buena.

Pero la gente buena existe. Gente sencillamente buena. Llena de luz, llena de amistad, llena de bondad. No gente perfecta (eso no existe, amigos), sino generosa, verdadera, auténtica, humilde, cariñosa. Gente como mi esposa, mis padres, mis suegros, mis hermanos (el de sangre y los políticos), mis hijos, mis sobrinos, y algunos de los que viven a mi alrededor. Doy gracias a Dios por ellos. Y también le doy gracias por las cosas que me enseña con la presencia de esos otros de los que hemos hablado más arriba.

Un último consejo: no os fiéis de los que os prometen ser vuestros «amigos», vuestros «hermanos», toda la vida.

Publicado por Somnia

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