LOS ESTÁNDARES DE LA VIDA

Queridos somnianos:

Hoy tenemos, de nuevo, la inmensa fortuna de contar con una colaboración de Ariana Lee. Mejor no os cuento nada, porque ella se basta y se sobra. Solo os diré: disfrutadlo.


Ariana Lee
Ariana Lee

Aquí hay tela que cortar y ganar de romper lo establecido

<<¿Qué es perfecto para ti? ¿Qué es perfecto para la sociedad? Si coinciden las respuestas, bien. Si no coinciden las respuestas, mejor.

Me he dedicado a la moda durante muchos años. He visto todo tipo de cuerpos, he oído todo tipo de comentarios, he vivido toda clase de experiencias. También he trabajado en otras facetas, aparte de la moda, y en todas he llegado a una conclusión: la perfección no existe. No existe tal y como nos hacen percibirla. Lo que para mí es perfecto para ti puede ser escaso o pobre; lo que para ti es perfecto para mí puede ser excesivo o incluso de mal gusto.

La cuestión es que la sociedad nos tiene muy estandarizados en esto de lo que es perfecto o no, e incluso nos incita en cierto modo a intentar conseguirlo. Me reconozco como víctima de ello. He llegado a entrenar mañana, mediodía y tarde, midiendo calorías. Mi cuerpo (tenía una talla 38) cambió notablemente, todo eran halagos. Me cuidaba todo lo que podía y más, disfrutaba con ello. Mi pelo, uñas, ropa. Me llevó solamente unos cuantos meses llegar al límite que me había propuesto, volver cabezas cuando yo pasaba. Fue una época de mi vida en la que disfruté muchísimo. Tenía una pareja que pensaba como yo y que me presumía. Pasó el tiempo y quedé embarazada. Obviamente, mi cuerpo cambió. Me costó asimilarlo, me comparaba continuamente con mujeres a las que veía por la calle. Me comparaba con mis amigas. Pasaron los meses, di a luz y, poco a poco, mi cuerpo volvió a su forma natural.

Después de esto, siempre he intentado estar bien, sin llegar a la obsesión. Estar bien por mí y porque mi trabajo lo requería. Pero cambié emocionalmente. Cada vez que trabajaba con alguna clienta y veía celulitis, estrías o cualquier señal en el cuerpo, que son lo más normal del mundo, veía detrás una historia; siempre había una mirada de vergüenza y una disculpa: «es que estoy a dieta». «Estoy tratando de perder peso». «Me estoy dando láser». «Me dicen que las estrías se van»… Y así con todo.

a woman holding a camera taking photos

De esto hace años, aunque he de decir que, gracias a movimientos como el Bodypositive, la aceptación de la diversidad está en pleno auge, aunque aún cuesta. Últimamente, sigo en directo las presentaciones de los desfiles para la próxima temporada de grandes diseñadores, están incluyendo en ellos a mujeres con plus size, o talla grande, a mujeres con más edad de la habitual, y tengo que decir que son las únicas aplaudidas y vitoreadas del espectáculo. Y pienso: «al final, hay que rendirse a lo evidente». He hecho trabajo con mujeres que hubieran sido descartadas para cualquier simple fotografía, e incluso se han sorprendido cuando les he propuesto entrar en algunos de mis locos proyectos. Pero ninguna me ha dicho que no. Pienso que detrás de cada silla de ruedas, de cada sobrepeso, de cada cicatriz, hay alguien; y alguien con ganas de reivindicar que es tan válida, bonita y capaz como cualquier otra que no esté en su situación.

Esto es en el mundo de la moda, pero, si nos fijamos bien, casi todo lo que nos rodea es así, y nos va reconduciendo a aceptarlo y a acuñarlo como propio de nuestro catálogo de gustos. Nos llegamos a sorprender de que alguien comparta su vida con otra persona desde hace años, creo que lo normal es tener una app y tener varias “parejas” donde escoger; y contarlo, eso sí, contarlo. Nos sorprendemos de utilizar el mismo coche que tenemos desde hace diez años. Y así con todo.

Cuesta mucho, muchísimo, desprenderse de todo esto cuando los medios te bombardean constantemente con imágenes ideales y con propósitos que debes cumplir, desde las rrss hasta la televisión. De esta última ya hablaré otros días…

Pero al final, te das cuenta de que tu felicidad depende de ti, no de gurús que prometen dártela a cambio de dinero, ni de que tengas la talla ideal o el perfil concreto para entrar en la élite de la perfección. Quiero creer, aunque me cuesta, que una pequeña parte de la sociedad está cambiando para bien; esas personas que antes eran acosadas, que lloraban a escondidas y que solo tenían libertad de expresión en su portátil encerrados en su habitación, ahora son, en algunos casos, un referente de valentía, de autoestima, de superación y, por qué no, de belleza…

Yo, normalmente, busco modelos para mis trabajos y cada vez me cuesta menos encontrar. ¿Qué busco? Mis estándares de la vida, la persona en sí>>.

Publicado por Somnia

Blog literario y magazine cultural

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