Gilgamesh

Queridos somnianos:

Gilgamesh.

Un nombre que a muchos os sonará y a otros no tanto. Un nombre extraño, que parece lejano y antiguo. Y ciertamente lo es. ¿Quien era Gilgamesh?

Para empezar, presentémosle:

Figura de Gilgamesh del palacio de Sargon II (Museo del Louvre).

La primera de las grandes civilizaciones del mundo fue la Sumeria, que surgió en el sur de Mesopotamia a comienzos del IV milenio antes de Cristo, según los historiadores. Los sumerios inventaron la escritura. Lógicamente, con la escritura se transmitieron las historias y leyendas, que nos han llegado hasta nosotros, a pesar de ser tan antiguas, como en el caso de la Epopeya de Gilgamesh.

La tablilla que cuenta la historia del diluvio de la Epopeya de Gilgamesh, escrita en Acadio (Museo Británico)

Así comienza la Epopeya de Gilgamesh:

«Aquel que todo lo ha visto, que ha experimentado todas las emociones, del júbilo a la desesperación, ha recibido la merced de ver dentro del gran misterio, de los lugares secretos, de los días primeros antes del Diluvio. Ha viajado a los confines del mundo y ha regresado, exhausto pero entero. Ha grabado sus hazañas en estelas de piedra, ha vuelto a erigir el sagrado templo de Eanna y las gruesas murallas de Uruk, ciudad con la que ninguna otra puede compararse. Mira cómo sus baluartes brillan como cobre al sol. Busca su piedra angular y, debajo de ella, el cofre de cobre que indica su nombre. Ábrelo. Levanta su tapa. Saca de él la tablilla de lapislázuli. Lee cómo Gilgamesh todo lo sufrió y todo lo superó»..

¿A que es grandioso? ¡Claro que lo es!

Según el poema de Gilgamesh, este fue un rey de la ciudad sumeria de Uruk, que vivió hace más de cinco mil años, y que se enfrentó a los hombres y a los dioses. No era precisamente un rey «democrático», ya sabemos… Los ciudadanos de Uruk lo sufrían a su pesar. Se quejaron a los dioses, quienes enviaron a un personaje llamado Enkidu para que luchara contra Gilgamesh y lo venciera. Pero la lucha se torna muy pareja, sin un vencedor claro. Finalmente, Enkidu reconoce a Gilgamesh como rey y los dos luchadores se hacen amigos. Juntos deciden hacer un largo viaje en busca de aventuras, en el que se enfrentan a animales fantásticos y peligrosos. La diosa del amor, Inanna declara su amor al héroe Gilgamesh, pero este la rechaza, provocando la ira de la diosa, quien en venganza envía al Toro de las Tempestades para destruir a los dos personajes y a la ciudad entera. Gilgamesh y Enkidu matan al Toro, pero los dioses se enfurecen por este hecho y castigan a Enkidu con la muerte. Desesperado por la muerte de su mejor amigo, y sintiéndose mortal y miserable, Gilgamesh viajó por el mundo en busca del secreto de la inmortalidad, hasta llegar a conocer al único hombre que había sobrevivido al Diluvio, Utnapishtim, junto con su mujer, ambos ya ancianos. Después de hablar con él, consigue que el viejo le diga cómo lograr la inmortalidad: debe coger una planta extraña en el fondo del mar. Gilgamesh logra encontrarla, pero finalmente una serpiente se la arrebata. Sin haber logrado su propósito, el héroe regresa a su ciudad. Sigue siendo mortal. Algunos dicen que se suicidó junto con toda su corte.

¿Por qué es tan importante este relato?

Lo es por varias razones.

En primer lugar, porque es la primera obra literaria de la que tenemos noticia en la historia, a pesar de que la única copia que ha llegado hasta nosotros no es estrictamente sumeria, sino asiria, si bien se sabe que está basada en una obra sumeria muy anterior. Solo esto ya elevaría a este relato a la condición excelsa de la que goza. Pero hay más.

Este gran poema épico es una auténtica fuente de información sobre la mitología y la culturas sumerias. En ella vemos cómo aparecen los dioses sumerios, las creencias del pueblo, las formas de gobierno, algunas importantes referencias para la arqueología moderna, incluso relatos míticos como el diluvio que son muy anteriores al que aparece en la Biblia. Se trata de una obra de una importancia capital para el estudio de Sumer y de las civilizaciones del creciente fértil.

Pero, además, es una obra absolutamente universal, porque su tema central no es otro que la búsqueda de la inmortalidad y de la felicidad, el temor a la muerte, la amistad y el dolor ante la pérdida del amigo. Dos son las premisas de la actuación del héroe: la búsqueda de la gloria, que intentará alcanzar junto a su amigo Enkidu, y, sobre todo, la búsqueda de la inmortalidad, que tiene lugar en un contexto narrativo sombrío, caracterizado por la soledad y el temor a la muerte. Estas premisas han convertido el relato, que sorprende que sea el más antiguo del que tenemos noticia siendo tan complejo, intenso y profundo, su gran atractivo para todos los hombres de todas las épocas. Y, no lo olvidemos, es un viaje, como todas las grandes obras.

¿Sabéis que es lo más curioso de todo? Que el poema quizás esté basado en un personaje real: Sabemos que hacia 2700 a.C. existió un personaje, llamado Bilgames -luego escrito Gilgamesh-, que los más antiguos textos en escritura cuneiforme sitúan en Kullab, un barrio de Uruk, en calidad de sacerdote-rey. Gilgamesh también aparece en un famoso documento, la Lista real sumeria (redactada hacia 1950 a.C.), que atribuye la fundación de esta ciudad, emplazada en la orilla izquierda del Éufrates, al rey Enmerkar. De acuerdo con la Lista, Gilgamesh perteneció a la dinastía I de Uruk: fue su quinto soberano, reinó 126 años y le sucedió su hijo Ur-lugal. A Gilgamesh se le atribuía la construcción de las poderosas murallas de la ciudad, según menciona una inscripción del rey Anam de Uruk, datada hacia 1825 a.C., y según recuerda también el Poema. Dichas murallas eran de estructura doble: una exterior, de la que tan sólo restan trazas en el suelo, y otra interior, de unos 9,5 kilómetros de longitud y cinco metros de espesor, reforzada con más de 900 torres semicirculares.

Fragmentos de un texto épico encontrados en Me-Turan (hoy Tell Haddad) cuentan que Gilgamesh al final de sus días fue enterrado bajo las aguas del río Éufrates, después de desviar su curso. En abril de 2003, notas periodísticas señalaron que una expedición alemana habría descubierto en las ruinas de Uruk, indicios de este hecho.

Por fin, ¿dónde podéis encontrar la Epopeya de Gilgamesh?

Pues no tenéis que buscar mucho: aquí mismo.

Gracias a Dios y a nuestros legisladores, este relato es tan antiguo que está libre de derechos de autor. De él podría decirse, con toda razón, que pertenece a la Humanidad. Y gracias a esto, podemos leerlo en este enlace de la Universidad Española a Distancia que os dejo a continuación.

¡Que lo disfrutéis!

No olvidéis que, al leerlo, estáis entrando en comunicación con una civilización que surgió hace 6000 años.

https://www2.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/la_epopeya__de_gilgamesh1.htm

Publicado por Somnia

Blog literario y magazine cultural

Un comentario en “Gilgamesh

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