Otro signo de los tiempos: el Metaverso

Queridos somnianos:

¿Qué está pasando en el mundo? ¿Qué está sucediendo? Una de las cosas que nos anuncia el futuro es el surgimiento y fortalecimiento del concepto (viable, aunque todavía inconcreto) de «Metaverso». Este es uno de los signos más claros del futuro que se nos avecina. Es uno de los «signos de los tiempos».

¿Qué es el Metaverso?

Es un universo digital en el que crear una vida digital, comercial, relacionarse y tener, literalmente, una identidad, no como un juego o dentro de un entorno limitado, sino de modo «realista», es decir, imitando a la vida no digital, incluyendo la individualidad, de manera que se produzcan cambios constantes, se modifiquen las condiciones de estado de acuerdo a unas reglas variables pero con cierta coherencia, y se produzcan miles de intercambios diarios con personas que pueden y deben cambiar constantemente. Será posible intercambiar bienes y servicios digitales, usar dinero digital, ejercer derechos, vivir experiencias, guardar recuerdos, etc. Todo en el entorno intercambiable de uno o varios metaversos (porque en realidad no habrá uno, sino muchos renderizados en tiempo real y conectados).

En definitiva, se trata de un conjunto de espacios en los que vivir experiencias virtuales.

¿Quién está detrás del Metaverso?

Grandes corporaciones como Facebook, Nvidia y Microsoft han presentado ya sus planes para el metaverso, con el objetivo de crear entornos inmersivos en línea que ofrezcan un mundo persistente para trabajar, socializar y jugar. A medida que el ecosistema del metaverso crezca en 2022, va a tener un impacto directo en el futuro de muchos sectores tecnológicos. Estos incluyen realidad virtual y realidad aumentada, juegos en línea, productos de tecnología de consumo tales como gafas de realidad virtual o parlantes inteligentes, monedas digitales, y tecnologías de colaboración, educación y salud, entre otras.

Los metaversos, entendidos como evolución de la realidad aumentada y la virtual, tienen bastantes papeletas para convertirse a medio/largo plazo en la plataforma que suceda a la del smartphone. Y, como el móvil, no será tanto un dispositivo como un espacio virtual persistente donde estaremos de forma más o menos continúa. No obstante, estamos muy al principio, faltan estándares y que hay que ver qué plantean las grandes empresas en cuanto a interoperabilidad y capacidad de definir y transferir nuestros activos digitales entre unos y otros metaversos o partes de un gran metaverso integrado. Suena raro, pero también sonaba así la web al principio.

Y, aunque aún todo lo que tiene que ver con el metaverso es incierto porque está comenzando, algunas industrias, como la del retail, y otras que veremos en 2022, empiezan a tomar posiciones en el mundo virtual, al ser muy probable que al final el metaverso se convierta en un mercado importante. Algunas grandes marcas como Nike, Adidas, Gucci, Balenciaga o Louis Vuitton, recuerda, ya han sacado sus colecciones digitales.

Es decir, el Metaverso es una construcción, y detrás de toda construcción hay un constructor. Mientras esta construcción no sea entendida como un «bien público», será ofrecida por entidades privadas, que buscarán no solo ofrecer un Servicio, sino también obtener un Rendimiento. Se entiende, pues, que el Metaverso tenga una relación absolutamente inherente con el dinero (y más con el dinero virtual, con los «bitcoin» de turno). Esto supone que no habrá una regulación clara y universal del fenómeno al comienzo, sino que la actuación de los distintos agentes irá percutiendo sobre los demás y provocará movimientos que terminarán por crear procesos o hábitos. Pero hasta que los Estados no entren con fuerza en el asunto, faltará seguridad jurídica (aunque habrá mayor libertad, claro está). El problema vendrá, pues, cuando los Estados decidan que el Metaverso debe ser un «servicio público». Entonces quien estará detrás del Metaverso serán los políticos.

¿Qué relación tienen con otros fenómenos?

Todo se verá afectado en el futuro por esta realidad digital: las transacciones de dinero, las ofertas comerciales, las reuniones de trabajo, los cursos y la formación online, la educación universitaria, incluso las relaciones amorosas.

El blockchain seguirá ganando espacio en 2022, pero sobre todo aparecerán plataformas para NFT (tokens no fungibles). Veremos NFT en todas partes, desde películas hasta propiedades y obras de arte. Yo mismo estoy valorando seriamente entrar en este mundo de los NFT, con mi literatura.

Es posible que surjan nuevas disciplinas, nuevas profesiones, nuevas oportunidades, que ahora ni siquiera imaginamos. Todas las opciones están abiertas. ¿Adónde nos conducen estas tecnologías que empiezan a fundir realidad y virtualidad, vida física y vida digital? ¿Es posible que sea el momento de hacer realidad sueños como los de la ciencia-ficción, y encontrar la eternidad en un archivo digital?

¿Qué problemas éticos plantea?

A priori, muchos… y ninguno.

No es sino una evolución más en el desarrollo digital. Con unas reglas claras que protejan los derechos de todos, no debería suponer reparos éticos para nadie. Pero hay muchos aspectos que preguntarse, no todos claros. Por ejemplo, ¿cómo se ha regular este particular universo y quién va a tener el poder para decir cómo, dónde, por qué y cuándo? ¿O cuánto va a costar, y cómo se va a financiar? ¿Va a usarse para violentar (todavía más) la privacidad de las personas? ¿Hasta qué punto son válidas éticamente esas transacciones en las cuales no están en intercambio objetos «reales», sino solo archivos de 0 y 1, datos digitales cuya conservación depende de los servidores de una empresa ajena a nosotros? ¿Este Metaverso va a ser una opción, o terminará convirtiéndose en una necesidad o, peor, en una obligación? ¿Hasta qué punto se pondrá al servicio del mercado, y será solo un instrumento más de la codicia de las grandes corporaciones? ¿Habrá libertad en él, se podrá ser bueno o malo, qué consecuencias tendrá esta elección y a quién competerá el «castigo» o el «premio»? Y, entre otras muchas cosas, ¿estamos preparados verdaderamente para este salto y, sobre todo, para tratar los casos de adicción que seguramente se van a dar?

Todas estas cosas y muchas más hablaremos durante los próximos años. Porque si algo queda claro es que esto no va a terminar aquí.

Publicado por Somnia

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