Bono cultural

El pasado día 22 de marzo, se ha aprobado por el Gobierno de España el llamado «Bono cultural joven», que en realidad debería llamarse «paguita pa los quintos», como se hacía en los pueblos antiguamente, que a los que se iban a ir a la mili al año siguiente se les permitía montar un sindiós cojonudo y se les ayudaba con dinerito, de una manera o de otra, para que tuvieran la fiesta bien surtida de vaya usted qué cosas y para qué fines.

Aunque parezca mentira, a mí me toco ser quinto pero no fui a la mili, pues mi promoción fue la última antes de la supresión del servicio militar obligatorio, y por temas de estudios «me libré», que se decía también antiguamente.

Bueno, el caso es que el Gobierno este que tenemos de pringaos que creen que mandar en un país es como jugar al Age of Empires, pero diciendo mentiras en vez de presionar los botones del ratón, se ha sacado de la manga esto del Bono cultural joven, que consiste en dar pasta, gratis, por la face, a los que cumplan en este 2022 los 18 añitos para que se la puedan gastar en «cultura». De modo que si cumples 19 o 17, no vas a tener paguita. Eso es solo para los que votan este año por primera vez (o el año que viene, vamos, cuando sean las elecciones). El «presi», tan molón él, espera que esto le suponga unos cuantos votos más, porque los jóvenes estarán superfelices con él, por la paguita, que es mejor que los regalos que recibieron para su primera comunión (bueno, como eso ya no se estila, esta sería en realidad su «primera comunión» con el líder).

La paguita consiste en 400 euros por la cara, para gastar en «actividades y productos culturales». Esto está muy bien. La verdad es que, dicho así, parece una buena idea, tanto que me ha dado por pensar que, a lo mejor así, alguno se gasta el dinerito en libros, y aprende algo, o por lo menos pasa un buen rato con un entretenimiento culto, algo más complejo que un disco de reggaeton, y con más sustancia que unas pastillitas de esas que dice la canción que van «pa la seca en la discoteca». Pero resulta que no es así; no, señor. Por un lado dudo hasta de que la paguita termine en manos de los jóvenes, y no en las de los políticos de turno. Pero, incluso en caso de que la paguita se entregue de forma real a los cumpleañeros, estos no se la pueden gastar en lo que quieran, sino que hay limitaciones de gasto en función de la finalidad. Ni para gastar hay libertad en este país. Que digo yo que, ya que son jóvenes y tienen 18 años, quizás se les ocurra hacer una locura y comprar 20 libros de una vez, ¿no? Pues no pueden. O sea, son libres para votar, pero no para elegir qué producto cultural quieren, ¿verdad? Es lo que hay.

Con palabras de la web del Gobierno, «cada persona beneficiaria podrá destinar hasta 200 euros a artes en vivo, patrimonio cultural y artes audiovisuales; un máximo de 100 euros a bienes culturales en soporte físico; y otros 100 euros al consumo digital o en línea». Ahora bien, ¿qué es cada cosa? Pues vamos a tratar de desgranarlo un poco.

Para ello, nada mejor que usar otra vez las palabras de la web del Gobierno:

«El decreto establece que el gasto se distribuya y diversifique entre tres sectores distintos, con importes máximos por cada uno. Se prevé que el bono subvencione artes en vivo, patrimonio cultural y artes audiovisuales hasta un máximo de 200 euros por beneficiario. Se repartirá entre entradas y abonos para artes escénicas, música en directo, cine, museos, bibliotecas, exposiciones y festivales escénicos, literarios, musicales o audiovisuales.

Además, se recoge subvencionar productos culturales en soporte físico hasta un máximo de 100 euros: libros; revistas, prensa, u otras publicaciones periódicas; videojuegos, partituras musicales, discos, CD, DVD o Blu-ray.

Por su parte, cada persona beneficiaria podrá destinar hasta 100 euros al consumo digital o en línea: suscripciones y alquileres a plataformas musicales, de lectura o audiolectura, o audiovisuales, compra de audiolibros, compra de libros digitales (conocidos como e-books), suscripción para descarga de archivos multimedia (los conocidos como podcasts), suscripciones a videojuegos en línea, suscripciones digitales a prensa, revistas u otras publicaciones periódicas. Dichas suscripciones estarán limitadas a un máximo de cuatro meses.

No será subvencionable la adquisición de productos de papelería; libros de texto curriculares, ya sean impresos o digitales; equipos, software, hardware y consumibles de informática y electrónica; material artístico; instrumentos musicales; espectáculos deportivos y taurinos; moda y gastronomía. El bono tampoco cubrirá la adquisición de productos que hayan sido calificados como X o pornográficos».

¿Habéis entendido algo? Bueno, tranquilos, un par de pinceladas para que lo pilléis mejor:

-Podéis gastaros, si vais a cumplir 18 tacos este año, 200 pavos en «entradas y abonos para artes escénicas, música en directo, cine, museos, bibliotecas, exposiciones y festivales escénicos, literarios, musicales o audiovisuales». O sea, que el gobierno os paga la entradita al cine, o el pase full o premium de ese festival de música al que queréis ir con vuestros «panas». Ya no hace falta que se lo pidáis a papá. Se lo pedís al Estado. Ya se encargará este de reclamárselo a papá, tranquilos.

-Podéis gastaros también 100 pavos en Elden Ring o en God of War, o en Pokemon. Es lo que el gobierno quiere decir con lo de subvencionar «productos culturales en soporte físico hasta un máximo de 100 euros: libros; revistas, prensa, u otras publicaciones periódicas; videojuegos, partituras musicales, discos, CD, DVD o Blu-ray».

-Y también podéis gastaros otros 100 pavazos en Fornite, por supuesto, porque «cada persona beneficiaria podrá destinar hasta 100 euros al consumo digital o en línea».

Habiendo todas posibilidades, ¿quién de vosotros, jóvenes polluelos que pronto tendréis el destino del país en vuestras lánguidas y blancas manos, quién de vosotros, digo, va a optar por gastar su paguita en visitar el Museo del Prado o en comprar libros de Quevedo? ¡Amos hombre!

Pero, ¡ojo! Lo que no podéis hacer es gastaros la paguita en el Pornhub, ¿eh? No jodáis, a ver si vais a dedicar el dinerito del gobierno a haceros pajas. Para eso ya están las miles de páginas gratuitas que hay. Claro que, si en lugar de vivir en una sociedad que todo lo sexualiza y que es superficial hasta el grado extremo, tuvierais la suerte de vivir en una que diera más importancia a la filosofía, la literatura y la escritura, que se tomara las cosas con más calma y en la que los principios morales fueran la norma de actuación general, no necesitaríais ni siquiera las páginas gratuitas. En tal caso, tampoco necesitaríamos un gobierno que nos pagara por comprar suscripciones al Fornite.

Amigos míos, jóvenes polluelos de hoy, no os dejéis tratar como tontos. Gastaos el dinero en cultura, claro que sí, pero no pidáis paguitas ni ayuditas. Si es vuestro el dinero que gastáis, apreciaréis mucho más lo que vale y también el valor de las creaciones culturales, sea música, videojuegos, lectura, o simplemente un baile callejero. No seáis esclavos en jaulas de oro. Leed, id a conciertos, vivid, pero que no os seduzcan con sus paguitas, ni os embauquen con sus juegos de prestidigitador.

Publicado por Somnia

Blog literario y magazine cultural

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

SIN PIRULETAS

La "Dolce Vita", en mi blog

Car_Carrie

Blog de Viajes, Pasiones & Sentires

A %d blogueros les gusta esto: