«Codex Walpurgis» o cómo se luchaba en el siglo XIII

Reconozco que soy un ignorante. La verdad es debería sentirme avergonzado. Yo he escrito libros que incluyen duelos y batallas antiguas, pero no me había interesado lo suficiente sobre los verdaderos duelos y las verdaderas batallas de la antigüedad, incluyendo la Edad Media, esa gran referencia para nuestra imaginación cuando se trata de espadas, armaduras y caballeros.

Lo he escrito casi todo mal. Mis referencias han sido casi siempre las películas y las series de TV, pero están llenas de errores y divergencias con la realidad histórica. Es cierto que he leído unos cuantos libros que, de una u otra forma, me han suministrado información al respecto, pero esa información siempre ha llegado a mí sesgada, o a través de intermediarios que hacían de tamices invisibles, cuando no de auténticos deformadores de los hechos.

Hoy estaba consultando viejos libros, viendo vídeos en Youtube al respecto, y me he quedado absolutamente sorprendido al comprobar cómo el «manual de combate» más antiguo que conservamos sobre la forma de pelear con armas en la Edad Media, el Codex Walpurgis, de finales del siglo XIII, no recoge en sus ilustraciones la tradicional espada larga, de mano y media, como se suele conocer, ni las armaduras de hierro que cubren el cuerpo entero, ni cabriolas ni grandes tajos que parten miembros, sino que nos muestra a dos contendientes que luchan con espada de una mano y broquel, que parece un pequeño escudo y que sirva para protegerse las manos y para golpear en la cara o en el cuello. Así se luchaba en el siglo XIII.

Los expertos coinciden en que, por supuesto, en las guerras y batallas todo era diferente. En estas había grandes lanzas, o picas, y escudos que se sostenían en posición de batalla y con el brazo horizontal y que protegían a todos los contendientes, y cotas de malla e interiores de cuero acolchado. Pero en los duelos no había nada de eso, ni se cortaban cabezas, normalmente. Muchos duelos eran a primera sangre, es decir, terminaban cuando uno de los dos contendientes resultaba herido, sin más. Un golpe de broquel podía romper dientes o costillas, y no había dentistas para resolver aquellos «pequeños problemas». La lucha era siempre más defensiva que ofensiva, y los contenientes se cansaban pronto. Las espadas estaban equilibradas, se manejaban con una sola mano y pesaban poco más de un kilo. Podían cortar, pero normalmente solo eran mortales pinchando.

¡Cuántas cosas me quedan por aprender! Os voy a decir algo: me gustaría apuntarme a algún curso de esgrima antigua, que es como se conoce la disciplina que recrea estas formas de lucha con espadas y armas. Me encantaría aprender todas estas arcanas destrezas que son tan desconocidas para mí, pero que forman parte, sin saberlo, del paquete de conocimientos que debería manejar para recrear en mis relatos escenas que verdaderamente suscitaran el recuerdo de los tiempos pasados. No obstante, los libros de fantasía no tienen por qué ser realistas en todo, y un poco de teatro y de ficción no solo no les sienta mal, sino que adereza la ensalada de palabras e historias, haciéndola más sabrosa.

Aquí os dejo una imagen del Codex Walpurgis.

Por último, os comparto un vídeo del canal de Youtube «Forjadores del tiempo», que hacen un trabajo espectacular para ilustrar sobre estas cuestiones históricas:

D – Soy un estúpido

Hoy le preguntaba al camarero que casi todos los días me pone el café por la mañana:

-¿Cómo se hace para vivir sin trabajar?

Y el tío me ha dicho así sin pensarlo:

-Pues escribiendo un best-seller y vendiendo libros como churros.

Avergonzado, respondí:

-Entonces está claro que mis libros no son muy buenos. Tendré que esforzarme más.

Y así quedó la cosa.

Y yo soy un estúpido, porque tiene que venir un tío que no leerá más de un libro al año a decirme lo que yo tengo que hacer para dejar la mierda de trabajo que tengo, y vivir de escribir.

Para vivir de escribir… tengo que escribir buenos libros.

Soy un puto estúpido. Me había desanimado. Había olvidado lo que me motivó a escribir la primera vez: leer buenos libros.

Esto es todo lo que tengo que dar a los demás.

MBAPPÉ: dinero, mentira, traición y memoria

Mbappé, que llevaba años diciendo que su sueño era triunfar en el Real Madrid, ha rechazado a última hora la oferta del club blanco para quedarse en el PSG a cambio de una cantidad astronómica, hasta ahora no vista en el mundo del fútbol, y una serie de condiciones que ponen a su club de rodillas, como nunca antes lo había estado ningún club. Hasta ahora, solo habíamos visto otro caso parecido: el de Leo Messi con el Barcelona, y ya hemos visto cómo ha terminado. Pero no se engañen: Mbappé no es Leo Messi. Este fue, en su mejor momento, que duró varias temporadas, muchísimo mejor que Mbappé será jamás.

Ha ganado el dinero, supongo. El dinero que el PSG acumula de forma totalmente torcitera, proveniente de un país productor de petróleo, como es Catar, una teocracia musulmana que tiene el oro negro por castigo e ínfulas de una grandeza que nunca podrá alcanzar. Lo mismo le sucede, en cuanto a la grandeza, al club de fútbol. Y lo mismo le va a suceder al futbolista. Ha cambiado la gloria de vestir la camiseta del mejor club de la historia, con un presente tan épico y deslumbrante como su pasado, por una cuenta repleta de ceros. Y lo ha hecho de la peor manera: engañando a todo el mundo, jugando con ellos como peones de ajedrez, a los que se sacrifica sin compasión. Y no se confundan: el PSG también es un peón en su maquiavélico juego. En este caso, la teta de la que mamar hasta quedar saciado. Pero cuando llegue el momento, también los traicionará a ellos, y entonces no quedará nada en el solar el PSG, salvo la ruina y el despecho.

Ahora, el primer y principal traicionado ha sido el Real Madrid. El chico comentó en varias ocasiones que se quería ir del PSG, incluso también que su sueño era jugar en el Real Madrid. Lo filtró también a la prensa. Se dejó querer. Aprobó que el Madrid presentara, el verano pasado, una oferta mareante de casi 200 millones de euros por él, que el PSG no aceptó porque para ellos el dinero es solo un incómodo inconveniente. Incluso hace apenas quince días dejaba traslucir, a través de su madre (una verdadera Juno envidiosa y codiciosa), que ya había acuerdo total con el Real Madrid. Pero, después de meses, años incluso, dejando entrever que a final de temporada ficharía por el Real Madrid, y justo a una semana de la final de la Championjs que el Madrid debe jugar contra el Liverpool, quizás con el ánimo de hacer mayor y más dañina la burla, ha anunciado el pasado sábado que se queda en «el club de su ciudad», que debe significar para él algo tan arcano e incomprensible como, hasta hace poco, significaba lo de «club de sus sueños», refiriéndose al Madrid.

Siempre ha habido traiciones en los negocios. Esto es tan viejo como el mundo. Pero quizás algunos pensábamos todavía que el deporte, si bien en gran parte es un negocio, todavía guardaba algo de romanticismo, y en él se podían encontrar valores y principios de conducta que podían servir de ejemplo para los demás hombres. En definitiva, aún creíamos que era posible creer en la humanidad y en su valor moral gracias a la fuerza sentimental y a la carga de prestigio del deporte. Pero es todo mentira. Ya no queda nada. No hay lugar para el honor. No vale la pena creer en la palabra. Salvando quizás a algún deportista como Rafael Nadal, cuya conducta dentro y fuera de la pista de tenis sigue siendo ejemplar, consigo mismo, con el rival y con los aficionados, el deporte está tan podrido como la sociedad misma. Y si quedaba algún resquicio de fe, esto de Mbappé la ha matado. Yo no me atrevo a decirle a mi hijo que el deporte es algo que hace mejor a las personas, porque los deportistas profesionales son, como en el caso de Mbappé, ejemplares viperinos, individuos de mil disfraces, seres abyectos cuya alma está manchada hasta la más absoluta profundidad, sin redención posible.

No quiero que Mbappé fiche nunca por el Real Madrid. Nunca. Ni en cinco ni en diez años. No quiero ni que visite el estadio Santiago Bernabéu en su tiempo libre. Las puertas y los corazones de los madridistas estarán cerrados para siempre. Solo quiero verlo una vez en el Bernabéu: la temporada próxima, cuando machaquemos a su equipo de nuevos ricos en la Champions otra vez, porque espero que nos toque con ellos, que volvamos a enfrentarnos y que sienta nuestro odio y nuestro desprecio; y una parte de él se arrepienta de haber perdido la oportunidad de hacer ganado la gloria.

Algún día, todo el dinero que haya ganado ya no significará nada ni tendrá valor. Sí lo habría tenido, en cambio, los títulos logrados con el Real Madrid. Pero eso ya nunca pasará. Solo se contará en los libros de Historia que el Judas del siglo XXI tenía nombre impronunciable, nació en Bondy y que traicionó al Real Madrid con un beso tan falso como una moneda de madera, y ante las cámaras de todo el mundo.

El fútbol recuerda, Kylian. El fútbol recuerda.

D – Me paso el día… bailando

Bueno, venga, vale, en realidad no me paso el día bailando, pero sí pensando en literatura. No soy especialmente original ni creativo con las nuevas palabras, con las frases nunca dichas, pero acabo de descubrirme de nuevo recitando en mi interior un verso de Garcilaso:

Escrito está en mi alma vuestro gesto…

Así cada día. Puede que no sea un verso, sino una palabra o un personaje. Ayer meditaba sobre Coriolano, de cuya vida leí en Plutarco cuando las agujas del reloj marcaban horas en que no es decente estar despierto sin una copa. Anteayer me ocupaba, en cambio, Mcbeth y su ansia de gloria y poder.

Podría decirse que vivo interiormente en un mundo paralelo.

Quizás eso me haga sentirse tan insatisfecho con este mundo.

Científicos acientíficos

Hoy he escuchado a un tipo que estaba jugando online a un videojuego, usando todas las maravillosas tecnologías de la información que han costado cientos, miles de años de avances científicos, valiéndose de los descubrimientos en informática, en electrónica, en fabricación de circuitos, en geología, en química… y mientras hacía esto, estaba dudando de que la tierra sea redonda, porque no entendía «que una pelota pudiera inclinarse».

Es el síndrome de los tontos hartos: han comido tanto que desprecian la comida y dicen que no es real ni les hace falta.

¿Son OVNIS o no?

Entonces qué, ¿en qué quedamos?

Quiero que le echéis un vistazo a esta noticia de ABC, porque me ha llamado poderosamente la atención. Sabéis que aquí en este blog estamos muy interesados en temas de misterio, y entre ellos, en los de OVNIS. Así que quiero que dejéis vuestro like y vuestro comentario si os interesan estos temas, y suscitemos un debate.

Por primera vez en 50 años, el Pentágono reconoce encuentros en objetos no identificados, y habla abiertamente sobre ello.

¿Estaremos ante una nueva etapa en la investigación de estos fenómenos? ¿Estaremos cerca del reconocimiento de la existencia de los extraterrestres?

https://www.abc.es/internacional/abci-congreso-eeuu-analiza-avistamientos-ovni-primera-50-anos-frecuentes-y-continuos-202205171719_noticia.html

Me interesan los videojuegos: no soy un estúpido

Sí, amigos míos: me gustan los videojuegos. Me gustan mucho. Pero no soy un niño mal criado, ni un inmaduro, ni un estúpido. He pasado mucho tiempo jugando, y esto me ha dado un conocimiento del medio, del mundo del videojuego. He pasado etapas, ya no estoy en la inicial del niño que se evade y se engancha a este entretenimiento, ni del joven que falta a clase o deja de estudiar por estas modernas drogas cibernéticas. Tampoco pierdo horas de sueño ni busco simplemente olvidarme de mis problemas, aunque, como es lógico, una diversión también ayuda a no pensar en preocupaciones y relajarse un poco.

Además, he meditado mucho en estas cuestiones, y creo conocer un poco la industria del videojuego. Porque sí, amigos, es una industria, como cualquier otra, y no menor. Mueve miles de millones de dólares en el mundo.

Por eso, para quienes tomaros esta cuestión un poco en serio, os recomiendo escuchar a streamers bien informados y muy serios como Jino_Destroyer, cuyo enlace en Youtube os dejo.

https://www.youtube.com/user/JinoGamerHC

Impluvia XVII: Verdad y ser

Los grandes pensadores de la historia de la filosofía han tratado de diferenciar entre ser y no ser, y de ofrecer una coherente visión de ambos en el marco de la vida humana y de la idea del universo que nos rodea. Ya fue uno de los temas principales que ocuparon a los primeros filósofos griegos. Las grandes revoluciones filosóficas han venido quizá por este camino: se trataba de volver al ser, al verdadero concepto del ser, abandonando ideas equivocadas o la senda del no ser. Problema: la apariencia. Ésta es el no ser disfrazado de ser; es una sombra que tiene ropajes y perfiles de cuerpo entero. La apariencia es, pero su ser está en esconder la realidad que es (el no ser) y en mostrar la realidad que no es (el ser). Pero ¿dónde está la cuestión de fondo? En el criterio de verdad. Más aún: en los parámetros últimos sobre la verdad y la existencia; en definitiva, en el sistema de los principios del razonamiento y del ser. Hasta el concepto de ser y no ser dependen de estos principios. Pascal decía que no se demuestran, sino que se sienten. Aristóteles decía algo parecido, aunque no habría aceptado lo del sentimiento. Platón tenía en la mente algo muy parecido a una “intuición lógica”. En todo caso, está claro que ellos mismos son indemostrables, puesto que no puede haber demostración alguna sin ellos y son anteriores a todo pensamiento. Otra cosa es que puedan corregirse, o que pueda refutarse (o no) a quienes los niegan o los ponen en duda. Es ésta una apasionante cuestión: la de la verdad, la de la cimentación última del conocimiento. Sólo ella nos dará la clave para saber qué es el ser y qué el no ser, y para diferenciar vida verdadera de vida aparente y de muerte. Sólo la vida verdadera puede hacernos verdaderos. La verdad es la razón última de la existencia del mundo entero, también y sobre todo del hombre. La mentira no existe por sí: sólo existe como negación de la verdad. Allí donde hay verdad, la mentira no tiene existencia posible. Allí donde hay mentira, la verdad sigue existiendo, aunque encarcelada por la apariencia de verdad o por el no ser desnudo, que ambas cosas puede ser la mentira.

Mozart olvidado

Hoy he visto y oído un magnífico vídeo de un canal de Youtube del que os hablaré algún día, sobre el gran genio de la música clásica muerto en Viena en 1791. Me ha impresionado saber que murió el día de mi cumpleaños, e inmediatamente se ha creado un vínculo emocional entre aquel hombre increíble, talento portentoso que a los cinco años era capaz de memorizar y repetir, nota por nota, composiciones de gran complejidad, y este pobre servidor que apenas es capaz de escribir dos líneas seguidas sin cometer algún error.

Me ha impresionado su poder musical, su valentía personal, su grandeza de ánimo, su capacidad para el amor y el arte, y sobre todo su mala fortuna y la pobreza y el olvido en el que lamentablemente murió. Nadie acompañó su féretro camino del cementerio. Lo enterraron en una fosa común, y su cuerpo se perdió entre enterramientos y desenterramientos, porque para los pobres no había cruces ni lápidas, ni mausoleos.

Hoy, nadie sabe dónde están sus restos, si es que sobreviven aún. Lo que sí sobrevive es su música, que fue apreciada en su tiempo y mucho más después de su muerte. Y yo me pregunto si es necesario que el genio muera para ser reconocido, y por qué los hombres somos tan injustos, tan estúpidos y al mismo tiempo tan justos y tan inteligentes, porque si fuera todo malo en nosotros la memoria de Mozart se habría perdido, junto con su cadáver.

Me siento unido a un hombre tan maravilloso y a un alma tan sensible, no porque yo pueda alcanzar siquiera la suela de los zapatos de tan gran talento, sino porque él también me ha construido, con su música, y porque todos los que venimos después le debemos cuanto compuso, y por lo que murió endeudado, solo y como un apestado.

¿Sabéis que ni siquiera su mujer quiso acompañarle al cementerio, y que se desentendió de su tumba durante décadas? ¿Sabéis que, muchos años después de su muerte, hubo un intento de determinar dónde estaba enterrado y que no se pudo encontrar nada, por lo que simplemente se erigió un monumento en su honor? Sin embargo, ¿quién recuerda a José II de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico? Pero sí recuerdan a Mozart, que era apenas un niño prodigio cuando visitó la corte de este emperador. Así de contradictoria es la vida del hombre: ignorado por sus coétaneos, que se entregaban servilmente a los poderosos, y adorado por los posteriores, que olvidaron quién gobernaba.

La grandeza de un hombre se mide por la huella que deja en la historia y el bien que hace a las generaciones futuras. Y en esto, Mozart es uno de los más grandes.

D – Ferias del Libro de Toledo y de Fuenlabrada

Viernes 13, día con mal fario cinematográfico. Feria del Libro de Toledo. Feria del Libro en mi ciudad preferida. Con mi novela. Con mi editorial. En mi ambiente. Día caluroso (¡viva Toledo!). Turistas, lectores y amigos (no todos, algunos se excusaron, otros me ignoraron). Una tarde calurosa, pero soportable. El mes de mayo de Toledo, mezcla de desierto y brisa. Cientos de personas, sonrisas, entrevistas, y lectores deseosos de una segunda parte. Una feria satisfactoria. Doy gracias a Dios por vivir momentos bonitos. La literatura me los ha facilitado, y vosotros los habéis hecho realidad.

Os dejo mi cara de alegria.

Pero el domingo 15 llegó la Feria del Libro de Fuenlabrada. Sin amigos (siempre). Sin lectores (qué pena). Una Feria del Libro descafeinada, gente que va y viene porque es un parque lleno de familias y niños, pero saludas y te ignoran, invitas a leer tu libro y te responden con miradas distantes; se quejan del precio de los libros, pero hablan entre ellos de que tienen en casa los disneys, los movistares, los netflixes y seis mil pelis que nunca verán. Una hora sin fruto. Sentirse un cero a la izquierda. Visitantes mudos y sordos. Hablar con la ausencia. Mirar al horizonte. Parece que solo existieran los cuentos para niños. Miran y miran pero no preguntan; preguntas, pero no responden. Amigos que no están ni quieren saber cómo te ha ido. Una tarde de domingo desagradable.

Sin embargo, unos simpáticos hobbits pasaron y se hicieron una foto conmigo y con mi libro, porque en La Comarca son más amables, más educados y más cultos. Os dejo foto con mis nuevos amigos.

Así es la vida de un escritor del montón. No hay carteles publicitarios para mí. Hay encuentros felices con personas concretas que deciden salir de su zona de confort e interesarse por la humilde obra de un autor mendicante, pero no hay masas enfervorecidas, ni atenciones especiales, ni siquiera la admiración respetuosa y rendida que se le puede ofrecer a alguien capaz de crear mundos imaginarios donde los demás puedan perderse y encontrarse.

He aprendido mucho este fin de semana. He abierto los ojos respecto a personas. He adquirido experiencia como hombre. He conocido la satisfacción y la frustración, con tan solo dos días de diferencia. Me he asado de calor por mi literatura y he comprendido que no se puede prender la luz en aquellas personas que no la llevan ya dentro, aunque parezca contradictorio. Y he puesto los pies sobre la tierra, porque las buenas y las malas experiencias te ayudan a medir la realidad de tus aspiraciones y la certeza de tus esperanzas.

Para vuestra ilustración, os dejo algunas fotos más de estos dos días, tanto de Toledo como de Fuenlabrada.

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